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La importancia de seguir estudiando

He tenido varios trabajos donde he adquirido una gran experiencia y un invaluable aprendizaje. Luego de 16 años en E.E.U.U. decidí regresar a Delicias. Fue un gran cambio. Pero gracias a la oportunidad de dar clases en el C.E.U.N., el cambio se dio relativamente suave. Hace 6 años me sentía un “sabelotodo” con el ego hasta el cielo, pero al ir dando las clases me di cuenta de mi gran ignorancia y falta de humildad (según yo era muy humilde). Afortunadamente la naturaleza del trabajo docente me aterrizó. Fue un rudo despertar interior. Veía jóvenes avanzar, evolucionar, ascender y yo seguía estancado.

Por un tiempo vivía cómodo en ese estancamiento a pesar de las sugerencias de una buena amiga para seguir estudiando. Pero al cabo de 4 años decidí estudiar un diplomado en educación. ¡Me cambió la vida! Estaba trabajando toda la semana como maestro de inglés en la prepa y universidad y el sábado me levantaba a las 5 a.m., agarraba el camión o el aventón a Chihuahua a la escuela normal superior José A. Medrano y allí estudié de las 8 a las 2:30, regresaba entre las 3 y 3:30 y llegaba a mi casa en Delicias alrededor de las 5 p.m. Seguido fuimos también los Domingos y a los 6 meses lo termine. Mi desempeño como maestro cambió. Crecí como ser humano. Comprendí la enorme ayuda de seguir estudiando. Fue muy pesado hacer ésto, pues casi no tuve ningún día de descanso, pero valió la pena. Por primera vez comprendía el verdadero papel del maestro, de la enorme importancia y responsabilidad confiada en mí. Me di cuenta del gran honor que es enseñar y guiar a otros jóvenes.

Entonces quise mejorar y prepararme más en todas las áreas y comencé a

leer. También decidí tomar la oportunidad que por años me había ofrecido mi buena amiga Consuelo de estudiar una segunda carrera y escogí psicología. El diplomado en educación había sido casi pura psicología y eso me impulsó a seguir por ese camino. ¡Gracias a Dios que estaba listo en cuerpo y alma! Ya voy en mi tercer semestre. Debo reconocer que no ha sido fácil. He tenido que estudiar mucho, a mis 43 años no tengo otra opción. Sin embargo es una dulce aventura de autodescubrimiento con un bárbaro aprendizaje. Algo que he asimilado es que es más fácil ser maestro que alumno. Pero me emociona esta carrera, uno tiene el potencial de hacer mucho bien. Es un reto y un gran compromiso personal. Sé que es el comienzo de muchas horas de actualizaciones y especialidades. Lo importante es que di el paso y ahora puedo acompañar al resto del mundo siendo parte del crecimiento y del futuro.

Autor: Luis Carlos Rivera Herrera